La piel neurosensible se estresa con facilidad, reacciona y se irrita. Responde con enrojecimientos, picores y una desagradable sensación de tirantez. Existen tratamientos específicos altamente innovadores para devolver la plenitud a estas pieles alteradas. Son también muy efectivos en casos de couperose o rosácea.
Estos tratamiento están diseñados para alcanzar la máxima compatibilidad con la piel y son aptos para las pieles más hipersensibles. Contienen lípidos idénticos a los de la piel, también llamados Sistema Dermamenbrana (DMS), que estimulan la estructura de la barrera cutánea y la reparan.
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La piel neurosensible se estresa rápidamente y responde con irritaciones. Se enrojece, tensa y aparecen los picores. Estos síntomas neurogénicos ocurren cuando la barrera protectora de la piel se ve comprometida y se desequilibra su PH natural. Es entonces cuando los agentes irritantes tienen vía libre para penetrar y provocar irritaciones, daño celular y envejecimiento. Por si fuera poco, en este ambiente proliferan las bacterias nocivas.
Los desencadenantes pueden ser genéticos o adquiridos, por ejemplo, debido al uso de medidas de limpieza o cuidado inapropiados, por el contacto con fragancias y colorantes alergénicos o influencias climáticas y medioambientales como la contaminación. El estrés juega un papel fundamental en una piel molesta e irritada.
Una piel neurosensible necesita un cuidado coordinado, neurocosmético y con agentes activos que actúen directamente sobre el sistema nervioso de la piel y restauren su función protectora natural. Nuestro concepto de cuidado proporciona una protección real, fiable, rápida y duradera. Repara la barrera dermatológica, desaparece el enrojecimiento, los picores y la sensación de tensión. Baja rápidamente los ardores y las inflamaciones. Aumenta el nivel de hidratación la piel queda en calma, suave y lisa.
Resultados rápidos y duraderos: mejora muy significativa de los síntomas en 28 días.
La Universidad de Hamburgo ha dirigido un estudio clínico sobre el sistema de cuidado REVIDERM Neuro Sensitive, que concluyó en la validación y certificación de su alta efectividad. Aumentaron los lípidos estructurales fundamentales en la formación de la barrera dermatológica, mejoró un 65% la hidratación del estrato córneo y redujo su pérdida al mínimo.
Couperose. La piel con vasculares débiles, también llamada couperosis o rosácea es mucho más que una imperfección. Es una dilatación congénita de los vasos sanguíneos de la piel. Comienza con enrojecimientos esporádicos y temporales acompañados de una sensación incómoda de ardor; le sigue un enrojecimiento permanente y en estadios avanzados puede dar lugar a inflamaciones, nódulos (pápulas) e incluso hiperplasias. Los efectos de la couperosis son, a menudo, un gran inconveniente para quien la padece.
Nuestros tratamientos incluyen medidas preventivas para devolver la piel a su estado de equilibrio, estabilizando la piel durante el mayor tiempo posible y recuperando la sensación de bienestar, así como ofrecer medidas ‘SOS’ para aliviar los síntomas y reducir la inflamación (sensación de calor, enrojecimiento, hinchazón, picor, molestias).
Inhiben la formación anormal de nuevos capilares, reduce la inflamación y el enrojecimiento. Combinado con un factor antiestrés neurocosmético, restablece el equilibrio de la piel y de sus vasos sanguíneos. Aumenta la sensación de bienestar y elimina el dolor, ardor, picor… y, a su vez, protege la piel contra los radicales libres y estabiliza los capilares.





